Cada empresa es un mundo: el reto de formar para transformar

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Maria de Gonzalo Aranoa

C-Suite Executive/ Board Member/ Payments/ Loyalty/Digital/Cultural Transformation/ AI/ Strategy/ Empowering C-Suite Visionaries to Lead the Digital Education Revolution #talksabout #education #innovation

En los últimos años he tenido la oportunidad de trabajar con muchas compañías que se han lanzado —o están por lanzarse— a su proceso de transformación digital. Pero hay algo que se repite una y otra vez: la tecnología nunca es el verdadero problema. Lo que más cuesta no es implementar herramientas, sino lograr que las personas las entiendan, las adopten y las integren en su forma de trabajar.

En otras palabras, el gran reto es transformar la mentalidad y la cultura organizacional.

Hasta aquí, nada nuevo. Lo complicado viene después, cuando desde Recursos Humanos o desde Dirección General se decide “hacer una formación sobre transformación cultural”. Suena bien, pero ¿formación de qué tipo? ¿Para quién? ¿Con qué enfoque? ¿En qué momento? ¿Partiendo de qué punto?

Porque cada empresa es un mundo:

•  Algunas tienen culturas jerárquicas muy arraigadas, otras son más ágiles y planas.

•   Algunas ya han dado pasos en lo digital, otras apenas comienzan.

•   Algunas viven bajo presión constante del mercado o accionistas, otras tienen margen para experimentar.

  • Algunas tienen mucha rotación, otras tienen equipos con mucha antigüedad.

Y además, cada tipo de empresa tiene su momento vital específico. No es lo mismo formar en mentalidad digital en un entorno que acaba de sufrir una reestructuración que hacerlo en una etapa de expansión o tras una fusión. Lo que vale para una, no vale para otra.

Diagnosticar antes de diseñar

Por eso, en SmartPulse apostamos siempre por diagnosticar antes de diseñar.

Hemos desarrollado metodologías propias para tomar el pulso cultural de la organización:

¿Cómo se toman las decisiones?

¿Qué nivel de autonomía se respira?

¿Cómo se percibe el error?

¿Qué valores se viven —más allá de lo que dicen los carteles en las paredes?

Este análisis nos permite construir una radiografía cultural que sirve de base para co-crear un programa formativo personalizado, adaptado a las necesidades reales, no a una plantilla predefinida.

Contenidos, formatos y metodologías con sentido

Desde ahí, diseñamos contenidos y experiencias formativas que conectan con la realidad de la empresa. No se trata solo de hablar de mindset digital o cultura de la innovación, sino de hacerlo en un lenguaje que resuene, con ejemplos cercanos, en formatos que encajen con el día a día de la organización. A veces es un itinerario de formación ejecutiva; otras, un programa experiencial con retos prácticos; otras, un acompañamiento en formato laboratorio o mentoring interno.

Porque no hay transformación cultural si las personas no se ven reflejadas en lo que les proponemos.

No es formación, es acompañamiento

Lo que más me gusta de esta manera de trabajar es que no hacemos “formaciones al uso”. Lo que hacemos es acompañar procesos de cambio, ayudando a que el aprendizaje tenga sentido, contexto y continuidad. Y eso, para mí, es lo más valioso que podemos ofrecer como consultores: ayudar a las personas a transformar su forma de pensar, para que luego puedan transformar su forma de trabajar.

La transformación NUNCA depende solo de la tecnología. Más bien depende de la forma de liderar de sus directivos, y de hacerse las preguntas audaces antes que el resto.