Wallapop alcanza el equilibrio: el triunfo silencioso que redefine el re-commerce en España

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Wallapop: del vértigo del crecimiento al equilibrio — ¿una historia de éxito real?

Wallapop es una plataforma de venta (Marketplace) de productos de segunda mano, es decir, C2C. Este foco en la economía de segunda mano, lo vuelve un modelo muy adaptado a los tiempos y a la economía colaborativa, en la que los participantes no toman un único rol sino que pueden saltar del rol activo al rol pasivo ( vendedor y comprador) en función del momento. Este tipo de modelo es muy interesante para promover la economía circular y sostenible, ya que se ofrece segunda vida a productos sin uso, pero que están plenamente utilizables. Si bien esta visión está muy de acuerdo con la necesidad de optimizar la producción y uso de productos en este planeta, no está libre de polémica y desconfianza por parte de los reguladores y supervisores del mercado, dado que en realidad se venden productos fuera de los estándares tributarios habituales. Y eso incomoda a los supervisores.

Con todo esto, Wallapop nace en el año 2014 en España y, después de más de una década de crecimiento, inversión, expansión internacional y vaivenes financieros, Wallapop ha anunciado que, por primera vez, ha alcanzado el “break even” —el punto de equilibrio operativo— en su mercado español. Es un hito en la historia de la plataforma y marca un antes y un después: es el momento de evaluar si este logro representa una victoria definitiva o simplemente un paso más en un camino aún incierto.

Según sus cuentas 2024, la compañía alcanzó un valor de 806 millones de euros (aprox US$1.000), lo que le ofrece la categoría de Unicornio. La compañía registró ingresos por 101 millones de euros, un crecimiento del 13 % con respecto al año anterior.  Al mismo tiempo, redujo sus pérdidas globales —es decir, el rojo en sus balances— en un 18 %, hasta 25 millones de euros. 

Este equilibrio no es casualidad, ni fruto de un ajuste puntual. El análisis interno de Wallapop atribuye este avance a mejoras en su modelo de monetización y creación de líneas de negocio adicionales: su servicio de envíos, “Wallapop Envíos”, creció hasta facturar más de 74 millones, y los ingresos por visibilidad (destacar anuncios, servicios de promoción dentro de la plataforma) aumentaron un 27,6 % respecto al año anterior. 

Para Rob Cassedy, CEO de la firma, este resultado demuestra que Wallapop es “una empresa sólida y solvente, que comienza ahora un nuevo y emocionante capítulo”. Su planteamiento no es quedarse en este punto: esperan que 2025 sea “uno de los mejores años de la historia de Wallapop”, confiando en acelerar tanto ingresos como crecimiento. 

Además, la venta al grupo surcoreano Naver, ya anunciada, se concibe como un factor clave para impulsar su expansión internacional, su capacidad de innovación tecnológica y consolidar su liderazgo en el mercado de segunda mano en el sur de Europa. 

Escalabilidad y diversificación inteligente del modelo

Wallapop ha logrado trasladar su propuesta de valor original —mercado C2C de proximidad— a un modelo más robusto. El servicio de envíos y la monetización por visibilidad son vías eficientes para transformar una plataforma gratuita en un negocio rentable. Esa doble palanca (transacciones + servicios premium) le da flexibilidad y resiliencia. Asimismo, su capacidad para capitalizar el auge de la economía circular, el comercio de segunda mano y el consumo consciente en tiempos de incertidumbre económica le ha otorgado una ventaja competitiva que pocas empresas logran consolidar a largo plazo.

En un país con alta competencia en e-commerce, marketplaces y plataformas de segunda mano, alcanzar el punto de equilibrio significa que Wallapop ya no depende de rondas de financiación o inversión externa para operar en España. Es una señal clara de madurez —y de sostenibilidad.

La operación con el grupo inversor, no solo supone recursos frescos: abre la puerta a integración tecnológica, experiencia internacional, acceso a nuevos mercados y una posible expansión más ambiciosa. Si la integración se gestiona bien, puede convertir a Wallapop en un actor europeo de primer nivel en re-commerce, por lo que el movimiento supone un respaldo estratégico e internacional.

Pero en este contexto de buenas noticias también conviven riesgos que Wallapop —y sus nuevos propietarios— deberán afrontar con realismo.

El foco en crecimiento, internacionalización y monetización puede poner en tensión la propuesta original de Wallapop: proximidad, comunidad, confianza, mercado local. Si la plataforma pierde su esencia, corre el riesgo de convertirse en una app más, sin identidad clara.

La entrada de Naver, aunque estratégica, no está libre de tensiones: algunos accionistas minoritarios han impugnado la operación por presuntas irregularidades en el proceso de venta —alegan falta de transparencia en el derecho de arrastre.  Si esas disputas derivan en litigios, pueden generar ruido, desconfianza y debilitar la percepción externa de estabilidad.

Además, el modelo de re-commerce, no está exento de riesgos, siendo el core de Wallapop. Sin duda están bajo la lupa regulatoria por ser un mercado poco transparente para los reguladores y fiscalizadores de los países. Además, la competencia creciente y la saturación del mercado suponen riesgos latentes para la empresa.

Que “Wallapop Envíos” o los servicios de visibilidad hayan empujado la rentabilidad también implican un cambio de modelo de negocio con riesgos en su monetización, como el incremento de costes logísticos. Si esos frentes flaquean, pueden desestabilizar los ingresos recurrentes.

Además, expandirse a Italia, Portugal u otros mercados del sur de Europa implica adaptación, posicionamiento, inversión local, tanto en su negocio core, de proximidad, como en las nuevas líneas establecidas. El éxito en España no garantiza réplica fuera. Y en el contexto europeo, la competencia es intensa.

Qué papel juega la reapertura del talento en España

En una reciente declaración, Cassedy afirmó que “el ecosistema tecnológico se ha transformado en España; la diáspora que se marchó, hoy quiere volver a trabajar aquí”.  Si esa afirmación se confirma, Wallapop puede beneficiarse de un talento retornado —ingenieros, desarrolladores, expertos en producto— motivado por nuevas oportunidades, proyectos tecnológicos y un mercado laboral renovado. Este talento es clave para construir la infraestructura técnica, logística y operativa que requiere un crecimiento sostenible y internacional.

Conclusión: un punto de inflexión — pero no de llegada

El anuncio del «break even» en España por parte de Wallapop marca un logro indudable: demuestra que es posible rentabilizar una plataforma C2C de segunda mano, con un modelo diversificado y adaptado al contexto actual. Es una victoria estratégica, un aviso a competidores y una promesa de sostenibilidad muy inspiradora.

Pero más allá del brindis, lo importante será cómo Wallapop administre sus próximos pasos: consolidar sus ingresos, preservar su identidad, gestionar con cuidado la expansión internacional, y cumplir con las expectativas —propias y de sus nuevos dueños— sin sacrificar la comunidad, la confianza ni su propuesta de valor base.

Si consiguen hacerlo, el éxito de Wallapop no será solo un espejismo financiero, sino un modelo replicable de economía circular, consumo sostenible y mercado europeo de segunda mano. Si fallan, este “equilibrio” habrá sido únicamente una pausa antes del próximo giro.

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