
La llegada de los agentes de IA a las compras marca un punto de inflexión en el mundo de los pagos. Éstos ya no serán siempre iniciados por personas. Con AP2 (Agentic Payments Protocol), los agentes de inteligencia artificial empiezan a transaccionar en nombre de usuarios y empresas, abriendo una nueva frontera para la industria: las transacciones dejan de ser siempre humanas y pasan a convertirse en acciones delegadas, automáticas y continuas. Visa, Mastercard, Klarna y nuevas iniciativas como Parallel Web están construyendo la arquitectura invisible de un sistema donde el valor ya no está en el clic, ni en la UX… sino en quién controla al agente.
AP2: el nuevo estándar que reimagina los pagos en la era de los agentes de IA
Existe un momento en la historia de los sistemas de pago en el que una idea aparentemente técnica abre una ventana a un nuevo paradigma de negocio. Eso es exactamente lo que ocurre con el Agentic Payments Protocol (AP2), anunciado en septiembre de 2025 y respaldado por más de 60 gigantes del ecosistema tecnológico y financiero, incluidos Google, Mastercard, Visa, PayPal y Coinbase. Este nuevo protocolo representa, si no el futuro definitivo, al menos la primera piedra común de un modelo en el que los pagos ya no serán siempre iniciados por personas, sino por agentes de inteligencia artificial (IA) actuando en nombre de usuarios y empresas, con todas las incógnitas y retos que esto puede conllevar.
Durante décadas, los sistemas de pago se construyeron bajo una suposición simple: un ser humano accede a una interfaz, con una buena UX, introduce sus datos y confirma la transacción. Ese clic o toque de pantalla ha sido el sello de autenticidad, el acto consciente que valida una compra. Después de este primer paso, muchos otros movimientos han ido tratando de hacer que los pagos tuvieran menos y menos fricción, evitando el cortisol del momento negativo de cualquier compra. Pero los métodos de seguridad en los que el usuario siempre corroboraba la transacción en primera persona siempre ha sido una exigencia de entidades y reguladores.
Sin embargo, la proliferación de agentes de IA —software que comprende intenciones, actúa en contextos y anticipa necesidades— está poniendo en jaque esa lógica fundamental. ¿Cómo puede un banco confiar en que una compra fue realmente autorizada por la persona y no por un modelo de IA que “interpreta” la intención con errores? ¿Quién es responsable si algo sale mal? ¿Cómo se mide y gestiona el riesgo cuando la interacción humana no está presente?
AP2 nace para responder a esas preguntas, no desde la jurisdicción de los bancos ni desde la capa de red, sino desde un estándar abierto, interoperable y seguro que redefine el lenguaje de los pagos en un entorno donde los agentes actúan como compradores autónomos.
Más allá del clic: los límites del sistema actual
Imagina que tu asistente digital personal sabe que cada mes necesitas comprar suministros de oficina, preparar regalos corporativos, renovar licencias de software o espera pacientemente en la fila virtual para comprar entradas en un concierto. Hasta ahora, aunque esa IA te ayude a decidir o recolecte opciones, no puede completar el pago sin tu intervención directa. El flujo tradicional exige tu presencia en el último paso, y eso limita la automatización real del comercio digital. Con AP2, ese flujo cambia: el agente puede actuar con autoridad delegada por el usuario, siempre bajo reglas explícitas y verificables.
Esta transformación no se trata de “IA que compra por nosotros” como una metáfora vaga. Se trata de mecanismos concretos que garanticen seguridad, trazabilidad y responsabilidad legal. AP2 introduce mandatos digitales —contratos criptográficos firmados— que funcionan como evidencia inalterable de la intención del usuario y que permiten a los agentes ejecutar transacciones dentro de límites definidos. Esto puede sonar abstracto, pero su impacto es profundo: crea una cadena de confianza verificable entre usuario, agente, comercio y proveedor de pagos, tal como la industria tradicional lo ha exigido durante décadas.
La importancia de un estándar abierto
Una de las grandes virtudes de AP2 es su naturaleza abierta y agnóstica al método de pago. No depende de un proveedor específico ni obliga a usar una única wallet o red. Su diseño permite transacciones con tarjetas de crédito y débito tradicionales, pagos en tiempo real (como UPI o PIX), stablecoins e incluso métodos emergentes de activos digitales. Esta flexibilidad es clave para cualquier estrategia futura en medios de pago, porque evita la fragmentación de soluciones propietarias y permite que los agentes operen en un mercado amplio y competitivo.
Por otra parte, la integración de AP2 con protocolos como Agent2Agent (A2A) y el Model Context Protocol (MCP) proporciona una base técnica común para que los agentes no solo paguen, sino que también interactúen entre sí y con otros sistemas de forma coherente y segura. Este enfoque multiprotocolo refuerza la visión de un ecosistema inteligente y coordinado, donde el valor no se limita al momento del pago, sino que abarca toda la experiencia de comercio digital.
Un cambio de paradigma para el comercio y los pagos
Para los directivos de medios de pago, AP2 no es una curiosidad tecnológica; es un llamado a la acción. La adopción de agentes que pueden transaccionar en nombre de usuarios abre oportunidades estratégicas inmensas:
- Experiencias de compra automatizadas y personalizadas: Los agentes pueden, con el consentimiento del usuario, anticipar necesidades y cerrar transacciones al mejor precio disponible, eliminando fricciones significativas en el proceso de compra.
- Reducción de abandono de carritos: La integración de agentes puede minimizar los pasos del checkout tradicional, ofreciendo decisiones y pagos automáticos cuando se cumplen condiciones preestablecidas.
- Nuevas fuentes de ingresos: Facilitar comercio basado en agentes puede generar comisiones por servicios de automatización, datos de contexto y nuevos modelos de negocios alrededor de la gestión de intenciones y mandatos.
- Competitividad global: Adoptar un estándar abierto desde el principio posiciona a emisores, adquirentes y plataformas de pago para competir de igual a igual en un mercado globalizado donde la IA será un vector de diferenciación clave.
Pero la experiencia cambia completamente: en el modelo tradicional, la intención estaba asociada al gesto humano y este gesto se desarrollaba en una interfaz. En el modelo basado en agentes, la intención ya no se materializa en esa interfaz, debe representarse, firmarse y transmitirse como un mandato digital verificable. AP2 introduce precisamente esa semántica: reglas, límites, contexto, autorizaciones delegadas y trazabilidad criptográfica para que un agente pueda actuar sin supervisión continua, pero sin perder responsabilidad formal.
La diferencia es profunda: los pagos dejan de ocurrir en interfaces y pasan a ocurrir en procesos, en segundo plano, en nombre de nosotros, pero bajo lógicas de confianza nuevas.
Como con cualquier innovación disruptiva, no todo es sencillo. La confianza del usuario será esencial: las personas deben comprender qué significa otorgar un mandato digital y hasta qué punto un agente puede actuar sin supervisión humana. La transparencia en los procesos, la claridad en la responsabilidad legal y la educación del mercado serán componentes críticos en la adopción masiva de este nuevo modelo de pagos.
Además, temas como la seguridad, la privacidad y el marco regulatorio tendrán que evolucionar. No basta con establecer un estándar técnico: el sistema legal y los marcos de protección al consumidor deben adaptarse para cubrir escenarios donde una IA actúa como intermediario autorizado. Esto llevará tiempo, colaboración intersectorial y liderazgo visionario por parte de actores regulatorios y empresariales.
Parallel Web y la Internet diseñada para agentes
La interacción de los agentes con Internet tradicional ya está causando las primeras reticencias. Aquí os dejo un estudio de la Universidad de South Florida (“Global is Good, local is bad”) sobre lo que es el “sesgo de marca” y cómo los LLM están priorizando lo global sobre lo local, además de otros sesgos socioeconómicos, como un ejemplo de los retos que se enfrentan. https://arxiv.org/pdf/2406.13997
Definitivamente tenemos que asumir que las necesidades de los agentes en las búsquedas de Internet no se parecen a las necesidades humanas para realizar la misma acción. Un actor emergente que ilustra esta transición hacia una web pensada para agentes es Parallel Web, una compañía fundada en 2024 con el propósito explícito de construir una capa de Internet diseñada para que los agentes de IA puedan navegar, interpretar y ejecutar acciones de forma estructurada y segura. A diferencia de la web tradicional —creada para humanos que leen, hacen clic e interactúan visualmente— Parallel Web desarrolla un ecosistema de páginas y servicios “machine-legible por diseño”, donde los agentes pueden consumir información, negociar precios, ejecutar pagos o coordinar flujos operativos sin depender de interfaces humanas. Su enfoque no busca sustituir la web existente, sino operar en paralelo a ella: una capa interoperable que se integra con la Internet convencional mediante APIs, contratos digitales y protocolos abiertos, permitiendo que comercios, bancos y proveedores expongan servicios preparados para agentes sin romper los modelos actuales. El avance de Parallel Web es especialmente relevante para el ecosistema de pagos porque convierte en infraestructura operativa lo que hoy son experimentos dispersos: una red donde los agentes no solo “entienden” el entorno digital, sino que participan en él como actores económicos formales, conectando de forma natural con estándares como AP2 y con las redes de aceptación existentes.
La oportunidad está aquí y ahora
AP2 representa más que un protocolo: es una infraestructura emergente para el futuro del comercio digital automatizado, una base sobre la cual se pueden construir experiencias de consumo más fluidas, seguras y eficientes. El hecho de que más de 60 organizaciones líderes ya hayan anunciado participación en el proyecto indica que la industria reconoce esta oportunidad y quiere influir en su dirección desde hoy.
El ejemplo más ilustrativo materializado hasta el momento no proviene del mundo bancario tradicional, sino del consumo. Klarna ha demostrado cómo un agente comercial basado en IA puede sustituir parte del proceso humano de decisión y compra, reduciendo consultas operativas, mejorando conversión y personalizando recomendaciones para millones de usuarios. No es todavía un agente plenamente transaccional autónomo, pero es la antesala funcional del comercio mediado por agentes: la fricción cognitiva desaparece y el sistema actúa por el usuario cuando el contexto es claro.
En paralelo, Visa y Mastercard experimentan con arquitecturas que anticipan un futuro de pagos iniciados por software, no por personas. Los avances en tokenización, identidades delegadas, autenticación bajo riesgo adaptativo y redes de aceptación programables apuntan a un escenario donde los esquemas no solo procesan transacciones, sino que orquestan confianza entre agentes, comercios y emisores. El rol del emisor, en este contexto, evoluciona: ya no protege un gesto, sino un marco de intención delegada.
Para los líderes de medios de pago, esto significa preparar estrategias y modelos operativos que no solo acepten este cambio, sino que lo lideren. Hacerlo implica invertir en capacidades técnicas, alianzas estratégicas y, sobre todo, en confianza y gobernanza de datos, porque un sistema en el que un agente ejecuta pagos en nombre de un usuario requiere claridad absoluta sobre quién autoriza qué, cuándo y bajo qué condiciones.
En última instancia, AP2 no es solo una historia sobre agentes de inteligencia artificial y transacciones autónomas; es una historia sobre cómo los sistemas de pagos deben reinventarse para un mundo donde la automatización y la personalización dejan de ser extras para convertirse en la norma, en la columna vertebral de la transacción.
Los agentes no solo cambiarán cómo pagamos; cambiarán qué significa comprar. Servicios recurrentes, aprovisionamiento empresarial, suscripciones dinámicas, logística predictiva o mantenimiento preventivo serán gestionados por sistemas autónomos que pagarán cuando corresponda, sin intervención humana. Para emisores, adquirentes y fintechs, esto abre un nuevo campo de valor:
- pagos que se anticipan al evento,
- reducción estructural del abandono,
- modelos de monetización basados en automatización contextual,
- experiencias invisibles… pero profundamente programables.
Quienes comprendan esto y actúen con visión estratégica encontrarán nuevas fuentes de valor, competitividad y relevancia en la próxima generación del comercio digital. Dominarla significará orquestar mejor la confianza entre agentes.